lunes, 21 de noviembre de 2011

Saber estar. Good manners.


Es como el ser elegante, algo difícil de conseguir salvo que sea innato. Saber estar es un arte equiparable al arte de ser elegante y, además, suelen ir unidos. Difícilmente suele darse lo uno sin lo otro.

Saber estar en toda circunstancia por difícil que ésta sea, saber estar es una cualidad del ser, es curioso, el ser y el estar, pues son al final lo mismo, de ahí que los anglosajones sólo tengan un verbo para designar ambas cosas.

¿Soy guapo o estoy guapo?

Creo que soy guapo pero con frecuencia creo estar feo, pero eso es algo subjetivo, como me veo, como me ven, cómo soy.

¿Cómo puedo estar feo si soy guapo?

¿Y cómo puedo ser feo si a la vez soy guapo?

No sé si me explico, según quién me vea, según cómo me sienta, así soy, fugaces impresiones de mí, perecedras imágenes.

Y por encima de toda esa precariedad de apariencias debe estar mi saber estar, valga la redundancia.

Mi saber estar es la elegancia de mi personalidad, un cúmulo de buenas maneras, educación, cortesía, prudencia, amabilidad, simpatía. Mi saber estar es mi amor por los demás traducido en respeto.

Good manners dicen los ingleses, y en esta expresión resumen todo.

Una sonrisa, una mirada, un gesto delicado, una deferencia, todo eso sentido y expresado.

Ésa es la llave que abre todas las puertas, el saber estar, las buenas maneras, la elegancia del alma, el corpore sano del espíritu.

Por dura y difícil que sea cualquier situación debemos mantener en calma el saber estar, bandera internacional del buen gusto.

Elegancia del ser, amor por uno mismo y por los demás.

el paseante

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