martes, 8 de mayo de 2012

La película de la semana. Testigo de cargo. Billy Wilder.1957.


¡Qué pena de mujer!
Resulta que su marido le era infiel.
Desolador.
¡Menuda cara se le ha quedado a la pobre!
Eso por casarse con Tyrone Power, y es que aunque se sea Marlene Dietrich hay cosas que nunca se deben hacer, y una de ellas es, por supuesto, casarse con Tyrone Power.
Así acaban al final los dos, en manos de Charles Laughton, abogado, como puede apreciarse.
¿Si descubres que tu marido ha matado a una viuda rica qué harías?
¿Qué pensarías?
Respóndeme, no me vale un "depende" por respuesta.
¿Qué harías?
¿Qué pensarías?
¿Tratarías de defenderle, pensaras lo que pensaras?
Bueno, si sigues enamorada seguro que sí, claro.
¿Y qué dirías?
Pues que estaba contigo la noche en que sucedió todo, ¿verdad?
Bueno, pero eso es muy simple para una película de Hollywood, del gran Hollywood, del Hollywood de los años dorados, y del director de directores por antonomasia, el inventor del cine, Billy Wilder, el genio indiscutible e insuperable del séptimo arte.
Y si además la película se basa en una obra de Agatha Christie, pues no puede quedarse ahí la cosa.
No te desvelo la trama, fundamental en la película es el factor sorpresa.
De los actores no digo nada, hablan por sí solos, sobre todo un Charles Laughton en estado de gracia (lo siento, ya lo dije, no puedo evitarlo, son tics de cinéfilo).
Recuerdo el día que la vi esta película por primera vez, me quedé yo solo viéndola en el antiguo televisor en blanco y negro de casa de mis padres, marca Zenith, buenísimo para la época, yo era muy jovencillo, casi un niño (yo también he sido niño, no nací paseante).
Pues bien, no podía poner el volumen alto, más bien muy bajito, mis padres y mi hermana dormían.
Me pegué al televisor y no me perdí ni una palabra.
No os perdáis ni una palabra, prometédmelo.
Y fijaros bien en el termo que siempre acompaña a Charles Laugthon, y en su ama de llaves/enfermera.
Fijaros bien en todo por favor, no perdáis detalle, todo tiene un sentido.
Bueno, como digo, así ví por primera vez esta película, cuando terminó me fui a acostar en estado catatónico, aquello era demasiado para un jovencito tan jovencito, mil puertas se abrieron ante mi curiosidad y ante mi imaginación.
Y la primera ésta:
Yo quería ser Charles Laugthon.
Yo quería ser abogado.
Necesitaba una peluca y un termo cuanto antes.

Besos,

the paseante lawyer

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