miércoles, 20 de febrero de 2013

El cuadro de la semana. El sueño de Constantino. Piero della Francesca. 1412-1492.




El sueño de Constantino. Piero della Francesca. 1412-1492.

Este cuadro ya no existe, era un fragmento del fresco denominado la Leyenda de la Verdadera Cruz y estaba en una de las paredes, en concreto la del coro, de la Iglesia de San Francisco de Asís en Arezzo. Fue destruido junto con el resto de la iglesia por un terremoto.

El sirviente que vela el sueño del emperador nos mira melancólico, es la primera  vez que en la historia de la pintura un personaje mira al espectador como tratando de transmitirle algo, ¿algo importante?, tal vez señalándole la fragilidad de la existencia que un buen día termina de forma imprevista, uno se duerme y tal vez no despierta más pese a todo lo vigilante que pretenda estar.

Un emperador dormido, unas tiendas de lona, tal vez un improvisado campamento de batalla, dos soldados que velan el sueño de emperador y un melancólico mayordomo que mira al futuro, al espectador que habrá de contemplar la escena en un lejano, incierto futuro, ahora ya la pintura no existe, pero la mirada, la escena, ha quedado igualmente presa de sus reproducciones.

La pintura, el arte en general, tiene una base física y por tanto perecedera, dura un tiempo, más o menos, pero no dura por siempre, al igual que el hombre, la pintura tarde o temprano perece, se queda dormida y no vuelve a despertar más, eso pasó en Arezzo cuando el terremoto, que se llevó a Constantino, al melancólico mayordomo y a los vigilantes soldados sin que ellos, ajenos a lo que sucedió, se dieran cuenta.

Sobrevivieron a aquella noche que reproducía la pintura pero no pudieron sobrevivir a la eternidad.

El paseante

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