miércoles, 27 de marzo de 2013

El cuadro de la semana. Las musas. Maurice Denis. 1893.



Es otro de los cuadros que más llamaron mi atención en la exposición sobre pintores impresionistas de la Fundación Mapfre del Paseo de Recoletos a la que fui hace dos semanas.
La exposición contempla tanto la pintura impresionista como sus secuelas, nabismo, fauvismo, puntillismo, este cuadro es en concreto un buen ejemplo de pintura nabis, delicada armonía, colores planos, marcados contornos, idealización, espiritualidad, calma, sutil contemplación de la realidad, emoción contenida, reflexión, transmisión de una idea.
¿Y qué idea nos transmite este cuadro?
Pues depende de cada cual, a mí me transmite por encima de todo la idea de la armonía entre el hombre y la naturaleza, su integración, unicidad, la felicidad y la calma que transmite al alma del hombre la naturaleza, su deliciosa contemplación, su olor, la caricia suave y fría de la brisa sobre la piel, sus brillos, sus luces, colores, matices de tonalidades, sus contornos, su delicada presencia que es como un bálsamo para el alma del hombre que libre de sus afanes se entrega a ella, se funde con ella y recupera así su esencia de criatura divina, en comunión con la divinidad que a ambos ha creado, al hombre y a la naturaleza, o por mejor decir, al hombre como una parte de la naturaleza, esa obra magna que nunca deja de sorprender, de maravillar, inexplicable en su perfecta complejidad y armonía, inigualable, inimitable, irrepetible, misteriosa.
De ahí el misterio que creo transmite este cuadro, insondable misterio de la contemplación de la naturaleza.
El hombre, la naturaleza y Dios.

el paseante


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