viernes, 27 de enero de 2017

Estudio dietético comparado.




Ésta es una tabla comparada entre lo que comió un compañero de trabajo m.a. y lo que comí yo j.r.c. durante el día de ayer, ha sido realizada debido a las quejas de mi compañero de trabajo diciéndome que no me privo de comer nada y no engordo y él que no come casi nada engorda, si analizamos detenidamente la tabla veremos que él come entre horas y bebe alcohol, cosas que yo no hago, su dieta, por llamar de alguna manera a lo que come, no incluye ningún tipo de verdura o fruta y no realiza las tres principales comidas a las horas debidas, es una dieta baja fibra y nutrientes, con un exceso de calorías provenientes del alcohol (3 vinos, 4 cervezas y un whisky), y de los fritos.

el paseante


La derrota aceptada otra vez...





Bety, de verdad piensas las cosas que dices de mí o es por adularme?
Creo que si no es por adularme me tienes idealizado de una manera irreal, no soy para tanto, más bien poca cosa, y no te lo digo por falsa humildad, bien sabes que no es mi estilo, la verdad es que cada vez me considero menos, miro hacia atrás y me digo: caramba chico eras alguien y te fuiste convirtiendo en nada, yo era alguien en tanto en cuanto me consideraba alguien, ahora me voy considerando cada vez menos y soy casi nada, creo que entenderás a lo que me refiero.
El tema de la aventura de vivir es una línea ascendente que en algún momento comienza a declinar, y no me estoy refiriendo a logros sino a fuerza, ímpetu, lucha, creencias, todo eso va pasando y comenzamos a decaer, es simplemente ley de vida, puedes intentar ir parcheando, cambiando tus prioridades, centrándote en las pequeñas cosas, llevando una vida más tranquila, decir no a la decadencia con sucedáneos, pero la decadencia quieras o no va a seguir estando allí porque antes que mental es física, no tanto por falta de fuerzas sino por falta de hormonas, nos gobiernan las hormonas y con la edad esas drogas desaparecen de nuestro organismo y nos convierten en seres un tanto inertes paulatinamente.
Yo me cansé hace algún tiempo de tanta lucha inútil, si hubiera servido para algo aparte de para conseguirme un cierto nivel de bienestar, pero todo mi idealismo por cambiar las cosas, mejorarlas, hacer que funcionen, todo mi idealismo por mi crecimiento espiritual, físico, mental, terminó en el convencimiento de que yo solo no era suficiente para luchar contra el todo y que la mayoría no va por esos derroteros sino por el lado fácil de la ambición y la manipulación, ésos son los que al final nos gobiernan a todos y acaban con los proyectos válidos y razonables en cualquier ámbito, el pensamiento frente a la fuerza que siempre gana.
Te puede parecer esto que digo muy negativo pero ya sabes cuál ha sido mi trayectoria y entenderás bien a qué me estoy refiriendo, a mis 56 se me acabaron las pilas, lo reconozco y creo que tú estás parecido, lo cual me hace pensar que el problema además de cómo están las cosas es también nuestro, tal vez si nos devolvieran a los 25 veríamos el mundo muy diferente, con más ignorancia pero también con más optimismo.

(luego sigo)


jueves, 26 de enero de 2017

Cómo estoy respecto a Kiwi.



Kiwi merece un monumento a la lealtad, al compromiso para con un hogar. Creo que ella fue la que nos mantuvo unidos a todos a pesar de nuestras separaciones físicas y afectivas.
Primero fue adoptada por Susana y su novio salteño. A los tres meses, me la dejó a mí porque ella se iba a un Congreso en Brasilia. Mientras estuvo en Brasilia, el novio salteño no vino a casa. Cuando ella regresó de Brasil, se peleó con su novio salteño, al que Kiwi no vio más y con el que se había encariñado, y apareció un novio sueco, que vino a visitarla. Como al año, se fueron los dos a Suecia. Por esas fechas mi ex me dejó del todo y se fue de casa. Kiwi sólo miraba. Al poco tiempo Abelito se independizó y se fue de casa. Susana se separó en Suecia y cuando vino, ya yo no estaba el sueco. Luego regresó pero con otro sueco, los que estuvieron tres semanas y se volvieron a ir. Para este momento, Vicky ya tenía su casa y se fue con su novio, el que también estaba mucho tiempo con Kiwi, y que ahora se iba.
Pero antes de eso, cuando yo me quedé con Vicky y Kiwi, busqué una familia para que cuidara de Kiwi porque no la podía tener yo: separada, con una casa a cuestas, sin saber cómo hacer para cuidar una mascota, etc. Una familia se encargó de ella por un mes, y ella se fue calladita a esa casa. Nunca me lo voy a perdonar. Pero yo iba todos los domingos a visitarla y le llevaba comida y me quedaba con ella unas horas. Un domingo fui con Abelito, porque él era muy riguroso con la perra pero solía jugar con ella, dándole órdenes y ella a veces le obedecía y otras, no. Pero ese domingo él me preguntó por la perra y le ofrecí visitarla. Creo que Kiwi vio la oportunidad de que la rescatáramos y se portó re bien con Abelito, haciendo todas las gracias que él le pedía. Nos despidió, y a la hora me llamó su nuevo amo y me dijo que Kiwi se estaba portando mal, que se había comido un sillón, que por eso la llevó al veterinario, no tanto por el sillón, sino porque se lo había comido literalmente. Que el veterinario se preocupó por la conducta, y que él le explicó lo sucedido en el día y que entonces el doctor, le sugirió que la devolviera a su hogar natural. El señor me llamó y yo me tardé exactamente cinco minutos en estar en la puerta de su casa. Hasta ese momento Kiwi jamás había mostrado desesperación cuando me veía llegar, pero esa vez, apenas estacioné el auto y abrí la puerta del conductor, un rayo me atravesó entre yo y el volante y era Kiwi que se sentaba en el asiento del acompañante. Bueno, junté sus chiches, juguetes, correas, platos, etc. y nos volvimos a casa. Saltó a mi cama y me miró diciéndome "no me regales nunca más, que me comeré los muebles de todos".
Por supuesto que también se sumaban mis viajes que fueron muchos. Kiwi odiaba las maletas. Cada vez que las veía se apesumbraba. Alguien se iba. Yo solía armar mi maleta, y cuando me descuidaba para buscar algo, ella ya la había vaciado o se había metido adentro.
Dios ... estoy llorando de sólo recordar lo que fueron los hermosos 8 años que nos regaló de su vida. Y digo regalo, porque ella nos dió todo sin pedir nada. De alguna manera, todos nos fuimos yendo, y cuando ella se fue lo hizo sin maletas, para que nadie se diera cuenta. Los perros tienen tan claro que las mortajas no tienen bolsillos ...
Gracias por preguntar. 

Bss. Bea

Autorretrato borroso.

Autorretrato borroso. The Carballo Selfportrait Collection.

La moda y yo.





Desde niño fui consciente de la relación entre la ropa y yo, la ropa que yo usaba y la que usaban los demás, con el tiempo me fui dando cuenta de que la ropa era un canal de comunicación, primero conmigo mismo, y luego con los demás, y además un canal claramente bidireccional, de ida y vuelta, todo empezó con el roce de la ropa en mi piel, supongo que todavía era un bebé, algunas telas raspaban, otras no, la ropa era un tacto y por tanto una fuente posible de bienestar y placer, sobre mi piel en ocasiones tenía un efecto balsámico, otras veces excitante, esas son mis primeras sensaciones, después viene la ropa que usaba de niño, dentro de ella hay ciertos hitos, me gustaba especialmente la que heredaba de mis primos mayores, yo usándola me sentía también mayor, mis primos tenían una costurera que les hacía todo a medida y de unas telas, creedme, que yo no he vuelto a tener ocasión de tocar, de sentir sobre mi piel, cada tela tenía un nombre, cada color también, ahí fue fraguándose mi pasión por la vestimenta, cada ocasión tenía una forma de vestir, aún recuerdo un pijama de algodón egipcio color granate de bermudas heredado de mis primos y unos bóxers de una tela como de seda semitransparente que enseguida pasaron a estarme muy ceñidos, qué placer, aún sin saber bien lo que era el placer, sentirlos apretados contra mi piel era erótico, los niños también tienen su erotismo particular por qué no decirlo, yo lo tenía, la ropa para mí tenía una erótica, más tarde, en mi primera adolescencia, me dejaba aún comprar la ropa por mi madre que siempre ha tenido un gusto exquisito, y fue ahí donde empecé a formar un cierto gusto estético, ella me corregía cuando algo no combinaba o me aconsejaba sobre qué llevar en cada ocasión, yo debía ser al principio un poco desastre en cuestiones de vestimenta, pronto llegaron los duros años de la segunda adolescencia y su indefinición entre el niño y el hombre, en aquel momento opté quedarme para siempre con el niño y olvidarme del hombre, creo que eso se ha mantenido hasta hoy en que ya casi viejo aún visto casi como un niño, al menos de una forma un tanto juvenil, mezclando y atreviéndome con aquello con lo que me veo favorecido, es curioso que si bien las tallas no me sirven los diseños de la ropa infantil me gustan mucho más siempre.

Puedo decir también que mis grandes crisis existenciales han sido épocas de grandes crisis estéticas, acababa vistiendo siempre igual y siempre de una manera muy taciturna cuando tenía problemas, por el contrario si me encontraba bien mi guardarropa reverdecía y florecía como si de un jardín en primavera se tratara, mis padres siempre han sido mis jueces, severos en ocasiones, mis padres gozan de una elegancia innata que yo no he heredado, quiero ser realista, lo mío es más bien una afición de diletante, veo fotos de mis padres en cualquier época o les veo ahora y me quito el sombrero, alguna chispa me llegó a mí pero nada que ver, no estoy a su altura ni de lejos.

En ellos me inspiro y les oigo como una voz en mi conciencia recomendarme qué debo ponerme y qué no y cómo combinarlo siempre que estoy frente al espejo, con frecuencia me puede la pereza y me pongo cualquier cosa que me haga sentirme cómodo pero luego me acuerdo de la frase de Coco Chanel, viste bien y verán a la mujer, viste mal y verán el vestido, me entra el pánico y comienzo a hurgar en el armario hasta que en ocasiones doy con la clave, con la combinación exacta, con la fórmula mágica que hará que vean al hombre y no al vestido, aunque esto no siempre sucede.


El paseante

Pasarela masculina primavera-verano 2017.

Foto: Desfile Vivienne Westwood (Harper's BAZAAR)


Bueno, conviene irse informando de las tendencias en moda masculina para esta primavera-verano, la verdad es que algunas cosas no son muy ponibles pero marcan tendencias, otras sí son ponibles pero son inaccesibles para bolsillos normales y habrá que esperar a que el pret a porter lo copie, sencillo. 
Pasando revista a las fotos llega uno a la conclusión de que no hay nada nuevo bajo el sol, todo está inventado desde hace mucho y lo que funciona son los revivals, está claro, todos tenemos referencias guardadas en el fondo del armario de estos revivals, con los años hay un bagaje de conocimiento sobre todo y la moda no es la excepción, hay cosas que a uno le van y cosas que nunca se pondría, cada cual se mueve dentro de un determinado estilo, lo cual no significa no atreverse, significa simplemente que uno tiene una imagen de sí mismo y dentro de ella puede explorar alternativas y tener ciertos atrevimientos, pero sin pasar a otras latitudes en las que se encontraría incómodo, por ejemplo, de la foto de arriba yo sólo me atrevería con el bañador, nada más, reconozco que al modelo le queda todo de maravilla, que el estilismo es de una belleza muy sugerente, pictórico podría decirse, parece un fauno, se oye hasta música contemplándolo, Debussy seguramente, la moda es ese cúmulo de cultura visual acumulado desde el comienzo de la civilización, está claro, pero pese al deleite de su contemplación sólo me pondría el bañador.
Insisto, sólo el bañador, con lo otro por mi edad y mi imagen no me sentiría cómodo en absoluto, más bien parecería ir disfrazado, resultaría, eso creo, patético, sin embargo el modelo luce espléndido y reconozco que a partir de esa base habrá derivaciones de prendas más ponibles, lo que vemos en la foto es, digamos, la esencia de la tendencia, a partir de ahí la industria se pone a trabajar en todos los niveles y nos revoluciona con nuevos productos que nos enganchan y que acabamos comprando.
De joven compraba en la medida que podía ropa de diseñadores, pret a porter, por supuesto, tengo alguna que otra prenda que conservo que podía integrar un museo de la moda, algunas de estas prendas tienen música, las contemplo y oigo melodías de lo bellas que son, no las uso ya, en el día a día un hombre no se permite ciertas licencias porque no encajaría en ciertos ambientes, y como mi vida social es nula pues ahí siguen guardadas algunas ya pasadas de moda, como si fueran vestidos de noche comprados por una solterona a la que nunca nadie va a sacar a cenar.
La elegancia es algo muy personal, muy ceñido a tu estilo propio y personalidad, hay quién nunca será elegante se ponga lo que se ponga y mendigos que vestidos con harapos resultan elegantísimos, como inspiradores de pasarelas, véase si no el ejemplo de la foto, en qué se inspiraría la diseñadora?, me pregunto, y me respondo que se inspiró tal vez en..., no lo sé, creo que se inspiró en mí aún sin conocerme porque me fascina.

el paseante


Frase de la semana (38).



Cuidé a una planta enferma y un día me regaló sus primeras hojitas, y a la semana había un pimpollo, y luego se abrió la flor. Me sentí una Miguel Angel, porque desenterré de esa raiz algo hermoso que estaba capturado.

Betyli 

martes, 24 de enero de 2017

La muerte de Kiwi.




La extraño mucho. Era mi compañera. Nos entendíamos a la perfección. No recuerdo si te lo conté, pero al día siguiente de su muerte, me desperté y lo primero que hice fue ponerle su comida. Lloré como una desquiciada cuando me dí cuenta que ella no estaba. Todavía llego a casa y espero sus ladridos como señal de alegría. 
Sé que ella está mejor, seguro que junto a los pájaros que siempre perseguía, obviamente sin éxito. Pienso en la cara de los pájaros cuando la vieron subir al cielo. 
Kiwi lo comprendía todo. Si yo estaba bien, ella se alegraba, y si yo estaba mal, se sentaba a mi lado, ponía una pata sobre mi pierna y ahí se quedaba.
Adoraba ver televisión con ella. Se enganchaba con un solo programa y cuando yo le hacía zapping se daba vuelta y me miraba como diciendo "qué hacés, me perdí la mejor parte". 
Reconocía a otros perros en la televisión. A mí me dijeron que los animales no pueden ver las pantallas de TV o computadoras, pero Kiwi veía otros perros en la TV y les ladraba. Además hablaba mucho por skype con Susana. 
El último día, y con Kiwi ya acostada en su colchoneta, Susana me pidió que le ponga el skype y que le acerque la portátil, y allí quedaron hablando las dos durante un buen tiempo. Yo no me metí, y cuando sentí el silencio me acerqué a ver la pantalla y Susana había cortado dejando un mensaje que decía "te quiero mucho". Lo increíble es que también estaban escritas por alguien, que no puede ser nadie más que Kiwi, las letras "y" y "t". Pienso que con su pata tocó el teclado y como ambas letras están juntas, quedaron allí como si dijeran "Yo También", así que yo puse el enter. Al otro día, y al prender el skype para hablar con Susana, ella me preguntó por esas dos letras, y le dije que las encontré y que las envié. Que seguro, Kiwi le contestó. Lloramos las dos.
Ahora la casa está en silencio. Está toda cerrada ya que antes yo tenía las puertas que daban al jardín para que Kiwi saliera. Y sí, todavía espero que aparezca al lado de mi cama, despertándome con su pata para que le de su comida.
Gracias por preguntar. Necesita escribir todo esto.

Besos. Bety de Kiwi

lunes, 23 de enero de 2017

El primer poema de Bety+comentario.




Creo  que me estoy muriendo.
Porque cada día que pasa es un día más que viví
Porque cada día que pasa es un día menos para vivir
Creo que no estoy viviendo
Porque cada día que pasa es menos tiempo hasta el final
Porque cada día que pasa es más tiempo que se me pasó sin vivir

Bety

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Flusibety, publiqué tu poema en el blog, la última entrada de hoy, ahí quedará lo primero que se vea al abrir el blog hasta que incorpore otra entrada, puse una foto del atardecer tomada desde mi casa, debajo de tu poema hay uno mío, el último que escribí hace unos momentos, hice un juego entre la foto del tuyo al atardecer y la foto del mío, un autorretrato homérico tomado iluminado por esa misma luz junto a la ventana, a que es muy poético?, así te paso la alternativa de convertirte en poeta, tienes un bautismo de luz...

jr

p.d.- te puse como firma solamente Bety, y no Bety la bruja, por respeto a tu futuro poético.