jueves, 22 de marzo de 2018

Al final el proces no es tan malo.





Al final el proces no es tan malo, hay cosas muchísimo peores, incluso tiene aspectos positivos, psicológicamente positivos a nivel individual, es distraído, como un culebrón humorístico con unos personajes de cartón piedra totalmente disparatados y absurdos, relaja contemplar la comedia y, sobre todo, comprobando que sus actores creen en ella, resulta alucinante enfrentarse cada día a la nueva pirueta del proces, el día que se acabe notaremos un gran vacío porque lo cierto que nos distrae de penurias mucho mayores y más graves, sobre todo porque el 155 garantiza que Cataluña está encarrilada entretanto y a salvo de locuras y despilfarros independentistas, realmente tal vez lo conveniente es que el disparate y el bloqueo se alarguen por el desgaste de votos que supondrá para los indepes y porque al menos durante este paréntesis habrá normalidad institucional a nivel administrativo ya que a nivel político es imposible al tener al parlament violentado al servicio de su causa.


Que la solución en un futuro lejano pasa por las urnas es obvio y que a corto plazo seguirá el bloqueo también, no tiene arreglo, no se apean del burro, a la par están procesados y presos o huidos y sin embargo siguen insistiendo en la vía unilateral en público aunque ante el juez se desdigan, no sé cómo son capaces de aguantar esa esquizofrenia independentista tan fuera de la realidad.


Perviven gracias, hasta ahora, a los errores ajenos, demoras, dilaciones, contemporizaciones, márgenes de confianza, buenas voluntades…, todo lo que gobierno, jueces y resto de partidos ponen de buena voluntad ellos lo aprovechan no para buscar un consenso y un avance en beneficio de Cataluña sino para seguir ahondando las diferencias y la herida.


Como ciudadano uno sufre que en su país pueda llegar a surgir semejante disparate desde las instituciones y que además todo se haga a costa del dinero de todos, también que puedan llegar a ser representantes políticos semejantes individuos, cúmulo de ignorancia y fanatismo, algo va mal, seguramente se dejaron ir las cosas demasiado lejos durante demasiado tiempo y a este punto hemos llegado, creo que las responsabilidades no se circunscriben exclusivamente a los independentistas sino también a los responsables políticos que desde el otro lado no han querido actuar y han dejado hacer, casi produce más rabia y más sonrojo esto segundo, porque en definitiva mete a todos dentro del mismo saco del engaño y la tomadura de pelo a la ciudadanía y, sobre todo, de la dejación de funciones que implica jugar con el dinero público, la seguridad de los ciudadanos, y la estabilidad económica de todo un país, creo que los jueces deberían llevar el investigar responsabilidades a los responsables políticos de ambos frentes para tratar de que algo así no pueda repetirse y se tomen medidas a tiempo.


El paseante


martes, 6 de marzo de 2018

Teléfono. Poema (repetición).



Teléfono

Sonabas con timbrazos sonoros intermitentes
Difícil no escuchar tu voz destemplada e imprevista
Había que correr rápido para alcanzarte antes de que callaras
Parecías un ser animado, dotado de cierta inteligencia, un robot
Descolgaba el auricular y alguien hablaba, conocido o desconocido
Luego había una conversación, breve o larga, según, un adiós y se colgaba
Hasta aquí todo bien, el problema era esperar algo de ti que no llegaba
Una llamada para un trabajo, una cita de amor, una llamada de un ser querido
Había llamadas difíciles siempre y llamadas fáciles que se volvían difíciles
Llamadas por cumplir, de cortesía, sin verdadero interés, por guardar las formas
Luego estaban las llamadas que uno hacía, en ocasiones la línea estaba ocupada
Había que estar en casa para atender tus llamadas, había que estar pendiente, sin despistarse
A veces no sonabas nunca durante demasiado tiempo y cuando sonabas era un desconocido
En ocasiones la línea se averiaba y había que llamar desde otro teléfono para dar aviso
Eras un milagro, algo de mágico tenías, de niño mi madre me decía: descuelga, y yo temblaba
Hablar con alguien a quién no ves, cuya cara no contemplas, cuyas expresiones desconoces
Hablar muchas veces por hablar, por llenar el vacío y distraerte, y no saber bien cuándo colgar
Cortar la conversación, poner fin a un diálogo que sucedía entre dos ausentes
Nunca me entusiasmaste, parecías un carcelero de mis emociones, mis sentimientos, un dictador
Mucho de mí tenía lugar a través de ti y eso me volvió neurótico contigo
Algunas de mis más amargas lágrimas cayeron junto a ti, esperando algo imposible que nunca llegó
Esperando quizás un mundo diferente para el que parecía tú tenías poderes
Pero para el que en realidad eras impotente mientras me sonreías con tu boca llena de números
Llena de circulitos que giraban en una esfera y con un número escrito en el centro
El indicativo de mi geoexistencia, la referencia de quién me buscara, el desagüe final de mi vida
Conservo las agendas llenas de números como el tuyo de personas que se perdieron de mi vida
Con enmiendas, tachaduras, borrones, conservo todo aquello como un flaco favor a mi memoria
A mi desmemoria, a mi desventura, y en todos esos números y nombres veo el gráfico del entonces
Como en una arqueología caótica voy descubriendo que todo anhelo fue inútil, fugaz, absurdo
Y que la única persona con la que debía haber estado siempre en comunicación era una sola en realidad
YO

José Ramón Carballo
15 de diciembre de 2016

La película de la semana. Call me by your name. Luca Guadagnino/James Ivory. 2017.





Lo primero que deslumbra según avanza la película es la interpretación de Chalamet, realmente devora la película y eclipsa todo a su alrededor, como anillo al dedo, borda el papel al límite, sin fisuras, con una naturalidad y expresividad apabullantes, merecía el Oscar, es raro ver interpretaciones tan sublimes y más de un papel difícil en el que el equilibrio debe mantenerse para no caer en el desfase. A destacar su deambular infantil y titubeante frente al deseo y sus tiernos cabezazos de cariño a su amado, genial interpretación.

Pero la película es él y todo alrededor de él, si bien ese todo se conjuga para su lucimiento. La base literaria es importante, el guión y la naturalidad en la dirección, parece por momentos un reality, sobre todo al comienzo, desestructurada y algo caótica te mete en situación, cuando termina la película te das cuenta de que estabas viendo una película, mientras la ves te metes tanto en situación que realmente el tiempo no existe, como en el amor cuando se está junto al amado el tiempo no existe.

No sé bien si la película trata sobre el amor, creo que sí, ésa fue mi percepción, al principio no lo parece, pero va uno descubriendo que lo es, de ahí que movilice dentro de uno aspectos dormidos que sin embargo ha vivido y se identifique con el joven protagonista, con su indecisión, su ilusión, su ansiedad, su decepción, su pena, también con sus dudas y sus remordimientos, con su pérdida de inocencia y con su espiritualidad que conecta directamente y sublima el sentimiento amoroso en su máxima expresión, algo que no todo el mundo es capaz de sentir en igual medida ni de la misma forma según la ocasión pero que la película retrata perfectamente en su estado puro, primigenio, absoluto y total.

Arrolla la película el día después y los días posteriores, se redescubre uno en aquellas escenas, rememora y conecta con su más íntima esencia, con su ser esencial que a veces la vida va ocultando bajo capas y capas de desilusión, rutina, frustración, desencuentros y abandonos, este joven tan sensible sintetiza en su pasión la esencia de todo lo que habrá por venir que él empieza ya a vivir cuando pierde a su amado.

Hay escenas memorables como la de la guitarra y el piano del comienzo, la de la escultura a orillas del lago de Garda o la del melocotón, para mí ésta es la mejor, sintetiza en ella la esencia de lo que este joven Werther siente, es, en definitiva, la quintaesencia de la película, su nudo gordiano, también la del final, la ruptura a través del teléfono y ese paisaje desolado sobre el que cae incesante la nieve contrapuesto a aquel esplendor del paraíso del verano perfecto y su preciosismo y plenitud de cuadro impresionista saturado de colores y de luz.

Recuerdan la escenas finales a la película de John Huston Los muertos, en la escena en la que cae la nieve sobre Dublín, la película está llena de referencias cinéfilas, literarias, poéticas, musicales, operísticas, desde el paralelismo con el Moonriver de Audrey Hepburn a los cuadros de Cézzane, Maurice de Ivory/Foster, Pisarro en los paisajes nevados del final, Ovidio poeta de la luna, Madama Butterfly…, en fin, un conglomerado absoluto e inagotable de lecturas superpuestas y de escenas para pensar y analizar que quedan en el recuerdo como un poso reconfortante y en ocasiones amargo pero siempre enriquecedor, ya he dicho antes que la del melocotón supera cualquier medida y sintetiza toda la fuerza, profundidad y espiritualidad de la película.

Por último decir que la película poco tiene que ver con su base más tangible, la homosexualidad, porque retrata un sentimiento universal hasta sus últimas consecuencias, las más alegres y las más dolorosas, el amor en su estado puro, como sólo un adolescente es capaz de sentir.

Arte en estado puro. 


El paseante